Reconocer
Decir en voz alta los nombres que sostuvieron a otros cuando todo temblaba.
Una invitación abierta
Hay momentos que un país no olvida. Este lugar guarda lo que vino después: la gente que se organizó, las ciudades que se hicieron presentes, la olla que alcanzó para más, la mano que no soltó.
Antes de ser un archivo lleno, esto es una llamada: recordemos juntos mientras estas historias todavía viven entre nosotros.
Cada memoria es un hilo. Solo, se pierde; con otros, sostiene.
Por qué existe este archivo
No para contar la tragedia otra vez, sino para no perder lo que hicimos con ella.
Decir en voz alta los nombres que sostuvieron a otros cuando todo temblaba.
Ver cómo un gesto suelto, y otro, y otro, terminaron siendo un mismo hilo.
Guardar también la ternura, la música y la terquedad de seguir esperando.
Cómo participar
Cuéntalo como lo recuerdas. Unas pocas líneas son suficientes.
Revisión antes de publicar